Por Carlos Esteban – La Gaceta de la Iberoesfera

Un misterioso grupo de ‘hackers’ -al menos, eso dice la empresa responsable- ha paralizado la operación del oleoducto Colonial, que surte a todo el Este de Estados Unidos, provocando el desabastecimiento de las gasolineras, el mercado negro de combustible, el alza astronómica de los precios y, en general, el caos.

La empresa, que se ha negado a pagar el supuesto rescate de los supuestos piratas informáticos, ha anunciado el restablecimiento del servicio, aunque advierte que aún habrá que esperar algún tiempo para que vuelva la normalidad a las estaciones de servicio.

Una pesadilla para los ciudadanos, sí. Pero, pensándolo bien, es exactamente el modelo con el que sueñan los responsables del Green New Deal y de todos estos planes de ‘economía verde, sostenible y resiliente’ que en España y toda la Unión Europea quieren aplicar a tacón.

La popular estrella de la Fox, Tucker Carlson, recuerda este nexo entre la acción de estos oscuros ‘hackers’ y los demenciales planes del gobierno y, por extensión, de toda la cúpula globalista. “Los mismos lunáticos que no creen en la biología humana han sembrado inmediatamente el caos en nuestra economía”, señala Carlson. “Han tardado menos de seis meses en lograrlo“.

Es como un aperitivo de lo que le espera al modelo económico americano (añado: y mundial) si estos ‘gretinos’ en el poder se salen con la suya. Como afirma el periodista, “seamos sinceros, en cierto sentido la Casa Blanca aprueba este desastre”, porque “los lunáticos planean cerrar todas las gasolineras de Estados Unidos para siempre, a fin de sustituirlas por medios de transporte nuevos pero aún no definidos del todo que remplazarán mágicamente los motores de gasolina que hemos usado durante más de un siglo”.

No es meramente una emergencia causada por unos ‘hackers’ -¿qué empresa vital para el funcionamiento de la economía nacional carecer de un sistema de redundancia de datos?-; es nuestro futuro. “Las malas políticas federales están distorsionando el precio de todo en este país, desde las vigas de madera al diésel, pasando por los perritos calientes”, señala Carlson. “Nada de esto es casual, como no fue casual cuando Texas se quedó sin electricidad en invierno”. El desastre de Texas en plena nevada, insiste Carlson, no fue causado por la imprevista ola de frío. “Fue una política federal que incentivaba al estado a confiar en parques eólicos que no sirven en realidad”.

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