Fuente: La Gaceta
El Gobierno de los Estados Unidos ha anunciado que abandona su participación en la revisión del Pacto Mundial para la Migración de las Naciones Unidas (ONU), al que califica de instrumento que promueve la «migración de reemplazo» en detrimento de la soberanía nacional y la cohesión social de las naciones occidentales.
En un extenso comunicado publicado este lunes en la red social X por el Departamento de Estado, Washington explicó que la semana pasada rechazó expresamente participar en el examen periódico del Pacto Global sobre Migración, una iniciativa de la ONU que, según el Gobierno estadounidense, busca facilitar flujos migratorios masivos hacia Estados Unidos y sus aliados europeos.
El texto oficial detalla una serie de acusaciones contra la organización multilateral. Según el Departamento de Estado, las agencias de la ONU, en colaboración con ONG financiadas por ellas, han creado corredores migratorios a través de Centroamérica y el peligroso Tapón del Darién, distribuyendo mapas y asistencia a migrantes en ruta hacia la frontera sur de Estados Unidos. «Mientras el pueblo estadounidense sufría una oleada sin precedentes de migración masiva, la ONU estaba en el terreno canalizando inmigrantes hacia nuestra frontera sur», afirma el comunicado.
El anuncio también critica la actuación de la ONU en Europa, donde, según el Gobierno estadounidense, sus funcionarios han estado presentes en todas las etapas de las rutas migratorias del Mediterráneo —desde las costas de Libia hasta las islas griegas— y han condenado públicamente a los países que intentaron restringir el ingreso ilegal. En el caso del Reino Unido, el comunicado denuncia que la ONU presionó a reguladores de aviación para impedir deportaciones, lo que considera «una violación flagrante de la soberanía nacional británica».
El Departamento de Estado subraya que el Pacto Global promete promover una inmigración «segura», pero para los ciudadanos de las naciones occidentales «la inmigración masiva nunca fue segura». Argumenta que ha generado nuevas amenazas a la seguridad, tensiones financieras y un debilitamiento de la cohesión social.
«Estados Unidos no legitimará pactos globales que habiliten la migración masiva hacia América o las naciones occidentales”, concluye el comunicado. «Bajo el presidente Trump, el Departamento de Estado facilitará la remigración, no la migración de reemplazo».
Esta decisión representa un cambio drástico en la política exterior estadounidense respecto a la migración internacional y marca una ruptura explícita con los marcos multilaterales promovidos por la ONU en materia migratoria. Fuentes diplomáticas consultadas indican que la medida se enmarca en la estrategia «América Primero» de la actual administración, que prioriza el control fronterizo y la protección de los intereses nacionales por encima de compromisos globales.









