​Virtud asegurada: La herencia más importante

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Fuente: Minghui

El I Ching, uno de los grandes clásicos chinos, dice: “Una familia que acumula buenas acciones recibirá bendiciones; una familia que acumula malas acciones experimentará infortunio”.

Muy a menudo, tanto la virtud como el karma pueden transmitirse a las generaciones futuras, de manera similar a una herencia. A continuación se presentan varias historias que ilustran esta idea.

Dinero desaparecido

Cao Jintao, un funcionario de la dinastía Qing, era reconocido por sus habilidades médicas, y las personas a las que trataba se recuperaban en muy poco tiempo.

Un día, cuando salía de su casa, Cao notó a una mujer arrodillada afuera de su residencia. La suegra de la mujer estaba enferma, pero eran demasiado pobres para pagar atención médica. Después de escuchar lo bondadosa que era Cao, la mujer decidió suplicarle ayuda.

Cao aceptó tratar a su suegra y la siguió hasta su casa. Poco después de que se fue, la mujer descubrió que los cinco taeles de plata que estaban guardados debajo de la almohada de su suegra habían desaparecido. Esto era una gran pérdida para la empobrecida familia. Temiendo que Cao hubiera tomado la plata, reunió valor para ir a verlo. Sin dudarlo, Cao le entregó cinco taeles de plata.

Después de regresar a casa, la mujer descubrió que la plata estaba nuevamente debajo de la almohada: anteriormente, su suegra la había puesto en otro lugar, temiendo que pudiera perderse. Avergonzada por haber acusado a Cao, la mujer le devolvió los cinco taeles de plata, disculpándose profundamente.

“Usted es una buena persona. ¿Por qué no me dijo que no había tomado el dinero?”, preguntó la mujer con curiosidad.

“Si hubiera hecho eso, su suegra se habría preocupado y le habría resultado difícil recuperarse”, explicó Cao. “Yo solo quería que se curara. No me importa que las personas piensen por error que soy un ladrón.”

Esta historia ilustra la gran compasión de Cao. Como resultado, él y sus hijos recibieron bendiciones; sus tres hijos llegaron a convertirse en funcionarios de alto rango.

Zhang Jun y sus descendientes

Mantener los propios principios requiere valentía. Por ello, a veces las personas eligen actuar en contra de su conciencia para obtener beneficios a corto plazo.

Zhang Jun fue en su momento un general destacado de la dinastía Song, muy similar a Yue Fei. Sin embargo, después de que Yue fue incriminado por el traidor Qin Hui, Zhang cambió de postura y colaboró con Qin, planeando matar a Yue. Incluso coaccionó a otro general, Wang Gui, para que acusara falsamente a Yue, lo que resultó en la muerte de Yue y se convirtió en uno de los errores judiciales más infames de la historia china.

Aunque Zhang Jun fue posteriormente ascendido, sus descendientes sufrieron graves consecuencias. Entre ellos, Zhang Ru fue ejecutado mediante ling chi, también conocido como “muerte por mil cortes”, y todos los bienes acumulados por la familia fueron confiscados.

Una historia de la actualidad

Incidentes como este también han ocurrido en la época actual, especialmente después de que el Partido Comunista Chino (PCCh) comenzó a perseguir a los practicantes de Falun Dafa en julio de 1999.

Shi Jichang, exdirector del Centro de Detención del Condado de Xushui en la provincia de Hebei, siguió de cerca la política de persecución. A menudo ordenaba a los guardias torturar a los practicantes detenidos e incluso maltrataba a sus familiares.

Más tarde, en 2001, su nieto de dos años fue diagnosticado con linfoma y murió ese mismo año. A principios de 2003, Shi sufrió una hemorragia cerebral y murió instantáneamente. En la primavera de 2004, su esposa también falleció debido a cáncer de pulmón.

La trágica historia de la familia de Shi sirve como una seria lección. Si la persecución contra Falun Dafa nunca hubiera ocurrido, la familia podría haber disfrutado de una vida normal en la sociedad. Sin embargo, al seguir ciegamente al PCCh en busca de beneficios personales, Shi ignoró los efectos positivos de Falun Dafa y persiguió duramente a los practicantes por seguir los principios de esta disciplina espiritual: Verdad, Benevolencia y Tolerancia.

Confucio dijo una vez: “No hagas a los demás lo que no quisieras que te hicieran a ti.” Un principio similar está escrito en la Biblia: “Haz a los demás lo que quisieras que ellos hagan contigo.” Vivir de acuerdo con estas enseñanzas traerá bendiciones para nosotros y para las generaciones futuras.

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