El jaque mate de Trump a Irán comenzó en Venezuela

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José Gregorio Martínez – Panam Post

En la madrugada de este sábado, el presidente de EEUU, Donald Trump, anunció el lanzamiento de un ataque militar a gran escala contra Irán, apenas unas horas después de que presumiera junto a tanqueros en Texas de tener el control del petróleo venezolano

Donald Trump es un gran estratega. De eso no hay duda. Tampoco de su determinación de acabar con los regímenes autoritarios en el mundo. Primero fue Venezuela, ahora Irán, y Cuba está en la mira y bajo la mayor presión en su historia. Que Estados Unidos haya sacado del poder a Nicolás Maduro y tomado el control del petróleo venezolano antes de atacar al régimen iraní no es casual. Sin duda, ha sido una jugada maestra para alcanzar sus objetivos y neutralizar a dos regímenes enemigos.

El ataque militar a gran escala lanzado este sábado contra Irán, en coordinación con Israel, se suma a la serie de bombardeos ordenados durante su segundo mandato para recuperar el dominio de Estados Unidos en el mundo como potencia global, que durante el Gobierno de Joe Biden quedó en entredicho. Ahora, Trump retomó la doctrina Monroe, rebautizada como «Donroe», en un juego de palabras con su nombre que deja constancia de que las cosas se hacen a su estilo, con operaciones rápidas sin el despliegue de soldados sobre el terreno y con una precisión y eficacia sin precedentes.

En un mensaje a la nación la madrugada de este sábado, Trump anunció el lanzamiento de un ataque militar a gran escala contra Irán, para frenar su programa nuclear, defender a la población de la brutal represión contra las personas que se han manifestado en las calles que han dejado más de 30000 muertos, según cifras presentadas por el líder republicano durante su discurso del Estado de la Unión el martes, y para finalmente acabar con la teocracia islámica que lleva más de 46 años oprimiendo a su pueblo con leyes extremistas basadas en doctrinas religiosas del chiismo.

El derrumbe de dos regímenes con una misma jugada: de Venezuela a Irán

Desde el inicio de las protestas, a comienzos de enero, el presidente Trump prometió a la población que se manifestaba en las calles que la ayuda «iba en camino». Hoy esa promesa se concretó. Ahora, para dar el golpe de gracia que saque del poder a la tiranía islámica, el mandatario estadounidense pidió al pueblo iraní tomar el control del gobierno una vez concluyan los bombardeos.

La determinación de Trump de acabar con las tiranías en el mundo se evidenció la madrugada del 3 de enero, cuando en una sorpresiva operación militar en Caracas, capturó al dictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York, donde esperan el inicio de un juicio por delitos de narcotráfico.

Desde entonces, Trump ha logrado una cooperación estrecha con la presidente encargada Delcy Rodríguez, con quien acordó apenas unos días después del bombardeo en la capital venezolana un acuerdo energético que contempla el envío de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a EEUU. Incluso, durante el discurso del Estado de la Unión el martes, Trump habló de 80 millones.

Objetivo estratégico: restar impacto al cierre del estrecho de Ormuz

No parece casual que el mandatario estadounidense haya decidido sacar a Maduro del medio y tomar el control del petróleo venezolano antes de atacar al régimen iraní, que ha usado como su principal arma contra occidente cerrar el estrecho de Ormuz para cortar el flujo de crudo. Tampoco es casualidad que el día antes de bombardear Irán, Trump haya hecho una transmisión desde Texas junto a los tanqueros que han llegado con crudo venezolano. El mensaje era claro: ya tenemos muy cerca el combustible que necesitamos.

Como era de esperarse, el régimen iraní no tardó en jugar su carta más predecible. No es la primera vez que lo hace. Desde Teherán ya ordenaron el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa más de 20 % del suministro mundial de petróleo, lo que, sin duda, disparará los precios del crudo. Por su parte, Trump se aseguró antes el control del petróleo venezolano. ¿Será suficiente? Todo dependerá del tiempo que dure el conflicto en Irán. Sin embargo, el Organismo Británico de Comercio Marítimo (UKMTO, por su siglas en inglés) aclaró la tarde de este sábado que no hay confirmación de que el estrecho esté cerrado, pese a que numerosos barcos han reportado un supuesto cierre.

La popularidad de Trump en Venezuela e Irán

Donald Trump ha presumido de ser «muy popular» en Venezuela tras la captura de Maduro, tal como señaló este viernes desde Texas, haciendo referencia a una encuesta de AtlasIntel y Bloomberg, que lo ubica a él con 53 % de imagen positiva, solo por debajo del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, que tiene 57 %, y de la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, con 56 %. Incluso el mismo 3 de enero aseguró que ese había sido el primer caso de un país donde luego de llevar a cabo un bombardeo la población se lo agradece. Y tal parece que no será el único.

«Amamos a Trump», se escucha decir en un video a un manifestante iraní tras los bombardeos de este sábado. No es para menos. Son décadas de represión por parte de los ayatola, que han ejecutado en público a iraníes que se atreven a contradecir al régimen hasta por protestas simbólicas como no usar la hiyab. El caso de Mahsa Amini, de 22 años, es el más emblemático, ya que detonó las protestas de 2022 por haber muerto bajo custodia policial en Teherán tras haber sido detenida por el único delito de no llevar bien puesto el velo.

El mandatario republicano tenía sus ojos puestos en Irán desde su regreso a la Casa Blanca. El bombardeo que Trump ordenó a inicios de junio del año pasado contra las centrales nucleares iraníes de Fordó, Natanz e Isfahan fue solo un intento de desmantelar el programa atómico iraní, que la Casa Blanca dijo haber frenado en ese momento. Se trataba de un aviso. El bombardeo de este sábado tiene mayores dimensiones, ya que ahora sí apunta al objetivo político de derrocar el régimen de los ayatola.

La paz a través de la fuerza: de Medio Oriente a África y apuntando a Cuba

Irán y Venezuela no han sido los únicos objetivos militares de Trump. El 25 de diciembre, en coordinación con el Gobierno nigeriano, lanzó ataques aéreos contra campamentos de un grupo vinculado al Estado Islámico (EI) en el noroeste de Nigeria para defender a la población cristiana que ha estado siendo masacrada sin que el mundo se indigne al respecto, como sí lo hace a diario la izquierda con el conflicto en la Franja de Gaza.

Previamente, Washington también bombardeó posiciones de los rebeldes hutíes del Yemen por sus ataques a buques comerciales en el mar Rojo e intensificó la campaña aérea en Somalia contra Al Shabab y células del Estado Islámico; así como también ejecutó ataques selectivos contra milicias proiraníes en Irak y ordenó una operación en Siria contra objetivos yihadistas tras un ataque en el que murieron dos soldados estadounidenses.

Los movimientos de Trump no quedan ahí. El próximo objetivo en la mira es Cuba. Tal vez no mediante una operación militar, pero sí usando el petróleo como arma. Y es que después de amenazar con aranceles a los países que suministren crudo a la isla, el mandatario republicano sugirió este viernes una «toma de control amistosa de Cuba», otra misión que encomendó al secretario de Estado, Marco Rubio.


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