Por Diane Hernández – VOZ
Durante años, la cooperación en materia de inteligencia y defensa fue un pilar del vínculo Caracas-La Habana. Asesores cubanos se integraron en distintas instancias militares venezolanas desde finales de la década de 2000, en el marco de un acuerdo más amplio que incluía el envío de petróleo subsidiado a la isla a cambio de servicios profesionales y de seguridad.
Parte del contingente de asesores de seguridad y médicos cubanos desplegados en Venezuela ha comenzado a salir del país, en un contexto de fuertes presiones de Estados Unidos para que el gobierno interino de Delcy Rodríguez ponga fin a la estrecha cooperación con el régimen de La Habana, según una investigación publicada por Reuters.
El reporte cita a 11 fuentes con conocimiento del tema y señala que Rodríguez ha sustituido a efectivos cubanos por personal venezolano en su esquema de seguridad. La medida contrasta con la práctica durante los mandatos de los dictadores Nicolás Maduro y el fallecido Hugo Chávez, quienes confiaron su protección a equipos de élite provenientes de Cuba.
Asimismo, algunos asesores cubanos habrían sido retirados de funciones dentro de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), organismo clave en la estructura de seguridad del Estado venezolano. Según las fuentes, varios profesionales -entre ellos médicos y consultores en seguridad– han regresado a la isla en vuelos recientes.
Impacto de la operación del 3 de enero
El repliegue ocurre tras la operación militar estadounidense del 3 de enero que culminó con la captura de Maduro. El régimen cubano informó que 32 de sus nacionales murieron durante la incursión.
Durante años, la cooperación en materia de inteligencia y defensa fue un pilar del vínculo Caracas-La Habana. Asesores cubanos se integraron en distintas instancias militares venezolanas desde finales de la década de 2000, en el marco de un acuerdo más amplio que incluía el envío de petróleo subsidiado a la isla a cambio de servicios profesionales y de seguridad.
«La influencia cubana fue absolutamente esencial» para la permanencia del chavismo en el poder, dijo a Reuters el historiador Alejandro Velasco, profesor de la Universidad de Nueva York.
No está claro si la salida responde a una decisión estratégica de Rodríguez, a una orden directa desde La Habana o a salidas voluntarias. Una fuente cercana al oficialismo citada por la agencia atribuyó el movimiento a la presión ejercida por Washington.
Todo esto ocurre luego de décadas de negación de la dictadura castrista sobre la presencia de efectivos de inteligencia y seguridad cubanos en otros países de la región, entre ellos Venezuela.
La estrategia de Estados Unidos
El presidente Donald Trump ha declarado públicamente su intención de desarticular la alianza entre Venezuela y Cuba. El 11 de enero afirmó en redes sociales que el suministro de petróleo y apoyo financiero venezolano a la isla debía terminar, así como los «servicios de seguridad» prestados por La Habana.
De acuerdo con Reuters, desde mediados de diciembre Estados Unidos ha impedido envíos de crudo venezolano hacia Cuba, lo que ha incrementado la presión económica sobre el régimen liderado por Miguel Díaz-Canel.
Un funcionario de la Casa Blanca dijo a la agencia que Washington mantiene «una muy buena relación» con las autoridades venezolanas de transición y sugirió que los intereses de Rodríguez coinciden con los objetivos estadounidenses.
Ni Caracas ni La Habana han dado declaraciones sobre este tema, aunque en declaraciones públicas recientes han reiterado la vigencia de sus vínculos bilaterales.
Una relación en transición
Pese a la reducción reportada, fuentes citadas por el medio sostienen que algunos asesores militares cubanos continúan en funciones en Venezuela y que médicos de la isla siguen operando en el sistema de salud local. También profesores cubanos permanecen activos en la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES).
En enero, el canciller oficialista cubano Bruno Rodríguez Parrilla participó en Caracas en un acto junto a Rodríguez en homenaje a militares venezolanos y cubanos fallecidos en la operación estadounidense. Posteriormente, la mandataria interina conversó telefónicamente con Díaz-Canel, y ambos reafirmaron públicamente la cooperación entre sus países.
Sin embargo, el suministro de combustible hacia la isla, algo que mantuvo el régimen vivo por años, está cortado radicalmente. La nación caribeña atraviesa una de las peores crisis de su historia reciente.
Analistas citados por Reuters consideran que el gobierno interino intenta manejar con cautela la situación. El exembajador estadounidense ante la OEA Frank Mora afirmó que Rodríguez busca mantener cierta distancia operativa sin romper completamente la relación con La Habana.
La evolución de estos movimientos podría marcar un punto de inflexión en una alianza que durante más de dos décadas fue uno de los ejes políticos y estratégicos más sólidos de la región.









