Por Gabriela Moreno – Panampost.com
El expresidente boliviano Evo Morales podría ser arrestado por la Policía Nacional en cualquier momento. El dirigente cocalero ha esquivado a la Justicia en múltiples ocasiones y, desde octubre de 2024, se encuentra en la clandestinidad en el Trópico de Cochabamba, tras ser acusado por la Fiscalía de trata de personas. Sin embargo, su estatus de prófugo estaría a punto de cambiar, de acuerdo con el subcomandante general del cuerpo de seguridad, Juan Peña.
«Estamos viendo las circunstancias de tiempo, modo y lugar, en las que se va a ejecutar la captura. Solo esperamos el momento oportuno», aseguró el funcionario, quien aprovechó para recordarle a la ciudadanía que sobre Morales pesa una orden de detención por, presuntamente, sostener una relación con una menor de edad y haber tenido un hijo con ella.
El debate sobre la captura del dirigente cocalero se aviva con su reaparición en un acto público organizado por sus simpatizantes en un estadio de Chimoré. Allí se presentaron los candidatos a gobernaciones y alcaldías de los comicios del próximo 22 de marzo que cuentan con el respaldo del exmandatario. En el lugar, Morales atribuyó su alejamiento de la escena política a un diagnóstico de chikungunya, una enfermedad viral transmitida que causa fiebre y dolor articular.
Temor a la DEA
Aunque Evo Morales insiste en que su desaparición de eventos políticos y programas radiales se debió a su estado de salud, su repliegue comenzó el 8 de enero, cuando un helicóptero con funcionarios de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) a bordo sobrevoló la zona del Chapare, como parte de una operación contra el narcotráfico.
Cinco días antes, fuerzas militares estadounidenses extrajeron al dictador chavista Nicolás Maduro. ¿Temía un devenir similar? Morales lo niega. «No me voy a ir. Me quedaré con el pueblo, para defender la patria», reiteró desde la tarima instalada. Sin embargo, esta pretensión tiene pocas certezas, cuando el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció una reunión con su par norteamericano, Donald Trump, el próximo 7 de marzo. En este encuentro uno de los temas centrales será la lucha contra el narcotráfico.
A Morales no le conviene este acercamiento. Hoy, su exviceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Felipe Cáceres, está detenido tras descubrirse en septiembre un laboratorio oculto de cocaína, con capacidad para procesar entre 150 y 160 kilos de droga, en uno de sus predios en Puerto Villarroel.
Además, Maximiliano Dávila, quien dirigió a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) durante su mandato, ya fue extraditado a Estados Unidos, tras un pedido formal del Distrito Sur de Nueva York. La DEA lo acusó de facilitar envíos de cocaína mediante acceso privilegiado a aeródromos bolivianos.
En campaña
Con dos altos funcionarios de su entorno más próximo investigados por tráfico de drogas, la discusión sobre la influencia del crimen organizado en estructuras políticas y sindicales en Bolivia se orienta a la captura de Morales, quien —por ahora— solo centra su discurso en que está dispuesto a reorganizar al Movimiento al Socialismo (MAS), después de la división interna que intensificó su rivalidad con el expresidente Luis Arce y provocó la pérdida del poder de la tolda, tras casi dos décadas de hegemonía.
Reunificar a las bases antes de su captura es un desafío supremo para Morales, considerando que el partido está inhabilitado para competir en los comicios que permitirán elegir a casi 5000 nuevas autoridades para el periodo constitucional 2026-2031, de las cuales 583 serán departamentales, 27 regionales y 4352 municipales entre titulares y suplentes. Sobre esta jornada, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ya anunció la lista de postulantes en los nueve departamentos del país: Chuquisaca, La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí, Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando.









