¿Interfirió Bruselas en las elecciones europeas? Las consecuencias se extienden

Comparte

Traducido de European Conservative por TierraPura

Por Javier Villamor

Las consecuencias de la decisión del Comité Judicial de la Cámara de Representantes de Estados Unidos tras presentar un informe sobre una supuesta interferencia de la UE en las elecciones se está extendiendo por toda Europa, y los políticos de la oposición y los eurodiputados lo citan como una confirmación de las antiguas preocupaciones sobre el alcance político de Bruselas.

En lugar de ser descartados como un documento partidista de Washington, los hallazgos se invocan cada vez más en todo el continente como prueba de que la Comisión Europea ha cruzado la línea entre la regulación y la intervención política.

En el centro de la controversia está el supuesto uso de La Ley de Servicios Digitales (DSA), una ley que regula las plataformas en línea, busca influir en el panorama electoral. El informe alega que la Comisión Europea presionó a importantes empresas de redes sociales para que suprimieran el discurso político legítimo antes de las elecciones.

El contenido atacado no era ilegal, sino políticamente inconveniente. Incluía comentarios críticos con la UE, escepticismo sobre la política migratoria, críticas a la ideología de género, narrativas supuestamente «populistas» e incluso sátira política. Para los críticos, esto equivale a censura ideológica bajo un manto legal.

Hungría teme que se vuelva a utilizar el manual de Bruselas

En Hungría, donde se acercan las elecciones parlamentarias, el informe se ha interpretado como una advertencia sobre tácticas que pronto podrían implementarse a nivel nacional. Balázs Orbán, director político del primer ministro Viktor Orbán, ha argumentado que los documentos revelan un patrón de injerencia ya aplicado en otras partes de Europa y que ahora podría replicarse en Budapest.

Orbán sostiene que el informe muestra que la interferencia digital en las elecciones ya no es teórica, sino documentada en otras partes de Europa. Las categorías supuestamente atacadas —contenido crítico con la migración, oposición a la ideología de género y narrativas críticas con las élites— reflejan fielmente las líneas divisorias políticas que han enfrentado a Hungría desde hace tiempo con Bruselas.

Hungría sigue siendo uno de los pocos gobiernos de la UE que se opone abiertamente a la escalada de la guerra en Ucrania, rechaza nuevas cargas fiscales para las familias y se resiste a una mayor centralización del poder en Bruselas. Orbán ha acusado a la cúpula de la UE de buscar un cambio de régimen, señalando el papel activo del presidente del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, en la campaña contra la alianza gobernante Fidesz-KDNP y a favor de las fuerzas de la oposición alineadas con Bruselas.

Para el gobierno húngaro, la conclusión es dura: la censura digital ya no es una respuesta excepcional a los contenidos ilegales, sino un instrumento político que se utiliza cuando no se puede confiar en que los votantes obtengan el resultado «correcto».

El voto anulado de Rumanía vuelve al centro de la escena

Rumanía se ha convertido en el caso más dramático y controvertido citado por los críticos que reaccionan al informe. La anulación de las elecciones presidenciales rumanas de 2024 —tras la inesperada victoria del candidato nacionalista Călin Georgescu en la primera vuelta— ha suscitado durante mucho tiempo interrogantes tanto a nivel nacional como internacional. El informe ha intensificado esas dudas, especialmente entre la oposición.

Georgescu ha exigido públicamente la desclasificación completa de todos los documentos relacionados con la anulación, argumentando que solo la transparencia total puede restaurar la legitimidad democrática. El líder de la oposición rumana, George Simion, ha ido más allá, pidiendo elecciones anticipadas y denunciando a las autoridades actuales como «antidemocráticas y antiamericanas».

En declaraciones a Europeanconservative.com , Simion calificó el informe de «sin precedentes» en su importancia, afirmando que confirma lo que él mismo ha descrito como el «golpe de Estado del 6 de diciembre de 2024». Acusó tanto a la clase dirigente rumana como a Bruselas de intentar minimizar las revelaciones, señalando lo que calificó de reacción defensiva por parte de los funcionarios de la UE. «Lo que nos preocupa es lo que venimos pidiendo desde que se cancelaron las elecciones: el retorno a unas elecciones libres y a la democracia», añadió.

Las críticas se extienden dentro de la clase política europea

Las críticas también provienen de la propia clase política europea. El exdiputado europeo neerlandés Rob Roos ha rechazado las afirmaciones de que la interferencia electoral en Europa esté impulsada principalmente por Rusia o China. En cambio, ha acusado a la UE de ignorar la voluntad de los votantes rumanos e instaurar un liderazgo sumiso bajo la bandera de los «valores europeos».

La comentarista Eva Vlaardingerbroek ha ampliado la crítica, argumentando que, cuando no se ejerce presión directa de la UE, las ONG financiadas por Bruselas y los gobiernos nacionales alineados actúan como intermediarios. Si bien su lenguaje es deliberadamente provocador, refleja una convicción generalizada entre los círculos euroescépticos de que las instituciones de la UE, las ONG y los gobiernos nacionales se refuerzan cada vez más mutuamente, dejando poco margen para las opiniones discrepantes.

Un creciente problema de legitimidad para Bruselas

Los defensores de la Comisión insisten en que la DSA existe para proteger la democracia de la desinformación y la manipulación extranjera. La Comisión Europea aún no ha emitido una respuesta detallada al informe, aunque sus funcionarios han sostenido previamente que la ley no pretende restringir la libertad de expresión política.

Sin embargo, el material citado —y las reacciones políticas que ha suscitado— apunta a una crisis más profunda. Cuando la expresión legal se reclasifica como «contenido límite» o «extremismo» simplemente porque desafía las narrativas políticas dominantes, la distinción entre salvaguardar la democracia y gestionarla comienza a desmoronarse.

La importancia más amplia del informe reside ahora no solo en las elecciones que cita, sino en cómo sus hallazgos se están utilizando políticamente como arma en toda la UE. Si las instituciones de la UE pueden presionar a las plataformas para silenciar el debate político legítimo antes de las elecciones, la soberanía electoral se vuelve condicional: solo se respeta cuando los votantes obtienen resultados aceptables para Bruselas.

Comparte
Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Más antiguos
Recientes
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios