Fuente: Minghui.org
Tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa el 3 de enero de 2026, la noticia desató celebraciones entre muchos chinos.
«¡Bien hecho!» escribió un internauta. El amanecer está a punto de llegar», añadió otro.
Algunas publicaciones ridiculizaban al Partido Comunista Chino (PCCh) por su régimen totalitario» ¿Alguien sabe quién será el próximo en ser capturado?» Los viejos amigos del PCCh han caído uno tras otro».
Bajo estricta censura y vigilancia en internet, los ciudadanos chinos no pueden expresar explícitamente sus sentimientos. Sin embargo, estos comentarios revelan la fuerte corriente, bajo una superficie engañosamente calmada.
Las tradiciones habían desaparecido
Durante miles de años, virtudes como la bondad, la perseverancia y la lealtad habían sido profundamente valoradas en la civilización china. Desde la sabiduría de sabios como Lao Zi y Confucio, hasta la integridad inquebrantable de generales militares como Han Xin y Yue Fei, la adhesión a los valores morales y la devoción al altruismo, se habían convertido en la columna vertebral de la cultura tradicional china.
Con estos altos estándares morales, la gente se aferraba a sus principios y confiaba en los demás. El I Ching (Libro de los Cambios) afirma: «Lo divino es audaz, un caballero siempre se esfuerza por mejorarse, sin cesar; La tierra es humilde, un caballero siempre cultiva su virtud hacia la bondad y la paciencia». Esto pone de manifiesto que no solo se centra en la autodisciplina para mejorar, sino que también se mantiene humilde y respetuoso con los demás. Tal equilibrio entre yin y yang constituye la armonía entre el cielo, la tierra y la humanidad.
Sin embargo, después de que, el Partido Comunista Chino (PCCh) tomó el poder en 1949, este desató oleadas de movimientos políticos, destinados a erradicar estos valores tradicionales. Durante el Movimiento de Reforma Agraria a principios de los años 50, se le dijo a la gente que atacara a los terratenientes y confiscara sus bienes. En la Campaña Anti derechista de finales de los años 50, los ciudadanos se vieron obligados a renunciar a sus principios y a ajustarse a la línea del Partido. Cuando los valores tradicionales fueron destruidos sistemáticamente durante la Revolución Cultural (1966–1976), se instó a los estudiantes a denunciar a sus profesores, e incluso miembros de la familia se volvieron unos contra otros como enemigos de clase.
Sin un sentido básico del bien y el mal, la gente fue perdiendo gradualmente su brújula moral ante el continuo lavado de cerebro por parte del PCCh. Muchos se preocuparon por el beneficio personal, a menudo a costa de otros, recurriendo al engaño y al daño.
Las tragedias están por todas partes
Cuando se pierde la integridad moral, todos sufren. Si un niño se rasguña o se lesiona un dedo, los padres se preocupan y buscan remedios. Sin embargo, cuando el PCCh impuso un confinamiento, y obligó a aplicarse las vacunas contra COVID-19 no probadas, los padres no pudieron evitar que sus hijos se convirtieran en conejillos de indias.
Si un vendedor ambulante cobra solo un yuan de más, los compradores suelen quejarse y discutir. Sin embargo, cuando el PCCh acumula una fortuna a costa de ciudadanos comunes, dejándoles apenas suficiente para vivir, la gente sigue agradecida, diciendo: «El Partido paga mi salario».
Muchos ciudadanos están preocupados por los productos falsificados que les cuestan dinero y por los alimentos adulterados que ponen en riesgo su salud. Sin embargo, a menudo pasan por alto cómo las noticias falsas del PCCh han infundido odio en el público general, incluidos los jóvenes, proyectando una sombra oscura sobre la sociedad futura.
La mayoría de los chinos esperan una mejor salud y una vida feliz. Sin embargo, muchos desconocen que Falun Gong, un sistema de meditación que mejora la mente y el cuerpo, podría haberles beneficiado de no haber sido severamente perseguido por el PCCh durante los últimos 27 años. Debido a la propaganda implacable de odio del régimen, innumerables ciudadanos han accedido o participado en la persecución, sumiendo a decenas de millones de familias en una situación aún más difícil.
En un punto de ruptura
Hay un dicho: «Cosechas lo que siembras». Ahora, están surgiendo muchos más problemas sociales, con recién graduados incapaces de encontrar trabajo; en las zonas rurales los residentes mayores enfrentan circunstancias terribles y a menudo recurren al suicidio. Abrumados por la frustración y la desesperanza, muchos jóvenes han recurrido al tang ping («tumbarse relajado», trabajar lo justo para sobrevivir mientras renuncian a la carrera, al matrimonio y a la propiedad de una vivienda) como resultado de la creciente presión.
A pesar de numerosos informes sobre la sustracción forzada de órganos a practicantes de Falun Gong, muchos ciudadanos chinos siguen desinformados o escépticos debido a la propaganda del PCCh. Recientemente, la desaparición de muchos niños pequeños y la tragedia de Luo Shuaiyu—un médico residente en el Segundo Hospital Xiangya—apunta a la sustracción de órganos de los niños. Junto con el reciente incidente del micrófono abierto en el que el principal líder del PCCh habló de extender la esperanza de vida a 150 años mediante trasplantes de órganos, todo esto ha mostrado una escena aterradora difícil de imaginar.
Después de cada campaña política lanzada por el PCCh, la gente revive su dolor y acepta impotente la propaganda blanqueadora del PCCh. Pero tras dañar económicamente al pueblo chino (Movimiento de Reforma Agraria), intelectualmente (Campaña Antiderechista) y culturalmente (Revolución Cultural), el PCCh está erosionando ahora la base moral de la sociedad al atacar a Falun Gong y sus principios fundamentales de Verdad-Benevolencia-Tolerancia.
Afortunadamente, tras la publicación de los Nueve Comentarios del Partido Comunista en 2004, más de 450 millones de chinos han renunciado a su membresía a las organizaciones del PCCh (incluyendo su Liga Juvenil y Jóvenes Pioneros) y abandonado el barco del PCCh que se hunde.
A medida que más personas tomen conciencia de los acontecimientos en curso y de la presión del PCCh, podría alcanzarse un punto de quiebre, lo que conduciría a un cambio profundo. En ese momento, los valores morales y la integridad volverán a ser apreciados, y China tendrá un futuro mejor.









