Trump expone el encubrimiento de la pandemia por parte del PCCh con datos satelitales

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Traducido de Vision Times por Tierrapura.info

Recientemente, el presidente estadounidense Donald Trump lanzó inesperadamente una bomba en el Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza. Al hablar sobre los riesgos económicos globales y la geopolítica, Trump, por primera vez desde una perspectiva de «inteligencia satelital», reveló información ultrasecreta que el gobierno estadounidense poseía en los primeros días del brote de COVID-19: Washington, mucho antes de que el Partido Comunista Chino (PCCh) reconociera oficialmente la situación, ya había utilizado medios de alta tecnología para presenciar las horribles escenas en las calles de Wuhan, con «bolsas para cadáveres por todas partes», exponiendo directamente la narrativa pandémica que el PCCh había construido durante tanto tiempo.

La verdad vista desde los satélites: bolsas para cadáveres y muertes anormales

El 21 de enero, Trump participó en una conversación con el presidente del Foro Económico Mundial, Børge Brende. Al abordar los desafíos económicos que enfrentó durante su primer mandato, Trump centró su atención en la pandemia mundial del virus del PCCh (COVID-19).

Trump reveló que las agencias de inteligencia estadounidenses, mediante imágenes satelitales, habían observado situaciones anormales a gran escala en Wuhan desde el inicio de la pandemia. Describió que, aunque no pudo identificar específicamente los edificios críticos, «alrededor de ellos y en las calles, vimos cantidades masivas de bolsas para cadáveres, cuerpos por todas partes». Este detalle confirma que, a principios de 2020, el gobierno estadounidense pudo actuar con rapidez gracias a que contaba con cifras de muertes e inteligencia sobre el terreno mucho más allá de los informes oficiales del PCCh.

Aunque el PCCh ha negado durante mucho tiempo que el virus se originara en un laboratorio y se negara a cooperar con las investigaciones internacionales, las declaraciones de Trump reforzaron su postura constante: el virus se filtró de un laboratorio. Cabe destacar que, ya en abril del año pasado, un informe publicado en el sitio web de la Casa Blanca concluyó que la COVID-19 probablemente se originó en una fuga de un laboratorio de Wuhan, y la última revelación de Trump añade evidencia visual concreta a esa conclusión.

Un paciente con oxígeno es trasladado en camilla a una concurrida sala de urgencias de un hospital el 2 de enero de 2023 en Pekín, China. (Imagen: Getty Images)

Mentiras y su precio: la ventana dorada oculta

Al repasar los inicios de 2020, la cronología revela una verdad impactante. El 23 de enero de 2020, Wuhan anunció repentinamente un confinamiento sin previo aviso, sumiendo en el pánico a millones de residentes. El 31 de enero de 2020, la administración Trump, a pesar de la enorme presión política y diplomática, fue la primera en anunciar restricciones de viaje a China.

Wu Shaoping, director de la Alianza de Abogados de Derechos Humanos de China en el Extranjero, señaló que la decisión de Trump demostró la precisión de la inteligencia estadounidense. En contraste, el PCCh emitió «órdenes de silencio» internamente mientras afirmaba públicamente que el brote era «prevenible y controlable». Wu cree que este marcado contraste refleja la lógica central del régimen del PCCh: cuando se enfrenta a una importante crisis de salud pública, mantener la «estabilidad del régimen» tiene prioridad sobre la «vida humana» y la «seguridad global». Por el bien de la imagen política, el PCCh perdió la oportunidad de contener el virus, lo que hizo que el mundo pagara un alto precio

Los sistemas de comunicación y navegación se basan en tecnología satelital moderna. En estos sistemas, una desviación de milisegundos puede provocar errores significativos. (Imagen: SpaceX vía Pexels)

La memoria pública y el agujero negro de los datos

La revelación de información satelital por parte de Trump también resucitó las verdades que los ciudadanos chinos comunes intentaban compartir. En los primeros días del brote, Fang Bin, ciudadano de Wuhan, se arriesgó a ir al Quinto Hospital de Wuhan y grabó un impactante video de cinco minutos que mostraba al personal retirando ocho cadáveres. Posteriormente, Fang Bin fue arrestado y detenido durante un largo periodo por las autoridades del PCCh.

Además, los datos internos del sistema funerario desmintieron por completo la narrativa oficial de la baja tasa de mortalidad. Un miembro del personal de una funeraria de Hubei reveló a los medios que, solo el 3 de febrero de 2020, la instalación recibió 127 cadáveres e incineró 116. A finales de 2022, durante el repunte de la pandemia, el personal de las grandes funerarias de Shanghái reveló que las cremaciones diarias alcanzaron entre 400 y 500.

Sin embargo, al 23 de diciembre de 2022, los datos oficiales del PCCh afirmaban solo 5.241 muertes acumuladas en toda China, un contraste absurdo con la inteligencia satelital, los relatos de testigos oculares y las anomalías en los funerales.

Personas reciben la vacuna contra la COVID-19 en Ningbo, provincia de Zhejiang, China, el 10 de agosto de 2021. (Imagen: Getty Images)

Implicaciones estratégicas: rendición de cuentas internacional y conciencia interna

Shen Mingshi, investigador del Instituto Nacional de Investigación de Defensa y Seguridad de Taiwán, analizó que la decisión de Trump de revelar los secretos de Wuhan sobre la pandemia tiene ahora una profunda doble importancia estratégica: despierta la memoria interna y socava la legitimidad del PCCh. China se enfrenta actualmente a un colapso demográfico, con la aparición de «aldeas vacías» en muchas zonas urbanas y rurales, y descensos inusuales en los datos de población que despiertan la sospecha pública.

Si Estados Unidos sigue revelando sistemáticamente las cifras reales de muertes y la evidencia satelital de la pandemia, es inevitable que se produzca una reacción masiva y enojo dentro de la sociedad china, sacudiendo las bases del gobierno del PCCh.

Aumento de la presión internacional para la rendición de cuentas: A medida que salen a la luz pruebas más contundentes, como imágenes satelitales, la responsabilidad del PCCh por ocultar la verdad al inicio de la pandemia —causando millones de muertes en todo el mundo— se ha convertido en un problema internacional ineludible. En el contexto del deterioro del entorno económico chino y la retirada del capital extranjero, la presión por revelar la verdad sobre el virus aislará aún más a Pekín en el escenario internacional.

Las revelaciones inesperadas de Trump no sólo sirven como una corrección histórica, sino que también pueden señalar una nueva ronda de presión internacional para responsabilizar al PCCh por la pandemia.

Este artículo refleja la postura y opiniones personales del autor y no refleja necesariamente las opiniones de Vision Times.

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