Un memorando interno de la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) señaló que al menos diez niños habrían fallecido “a causa de” la vacunación contra el COVID-19, según informó este viernes The New York Times. El documento mencionó la posibilidad de que la miocarditis, una inflamación cardíaca poco frecuente, haya sido un factor involucrado en esos casos.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), del cual depende la FDA, no respondió de inmediato a consultas periodísticas sobre el informe. Sin embargo, el memo ya generó debate dentro del Gobierno y anticipa una etapa de mayor revisión y exigencias regulatorias.
El análisis fue elaborado por Vinay Prasad, jefe médico y científico de la FDA. Según trascendió, Prasad calificó los hallazgos como “una revelación profunda” y propuso endurecer los requisitos de supervisión, incluyendo la obligación de realizar estudios aleatorizados específicos para cada subgrupo poblacional antes de futuras autorizaciones.
Nuevo enfoque sanitario bajo la gestión de Robert F. Kennedy Jr.
El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha impulsado un cambio significativo en la política nacional sobre vacunas contra el COVID-19. Bajo su dirección, el acceso fue restringido a mayores de 65 años y a personas con enfermedades preexistentes, mientras se revisan datos de seguridad y efectividad en otros grupos.
Kennedy —conocido por sus posiciones críticas sobre distintos programas de vacunación— ha enfatizado en esta etapa la necesidad de transparencia, evidencia actualizada y supervisión reforzada, especialmente luego de la publicación del memo.
Su postura coincide con el énfasis que la administración del presidente Donald Trump ha puesto en los últimos meses sobre la importancia de evaluar rigurosamente las políticas sanitarias heredadas, con el objetivo declarado de fortalecer la confianza pública mediante información completa y verificable.
Contexto y próximos pasos
Durante la primera ola de la pandemia, tanto bajo la administración Trump como posteriormente durante el gobierno de Joe Biden, los organismos de salud estadounidenses respaldaron fuertemente las vacunas como herramientas clave para reducir hospitalizaciones y muertes.
La nueva revisión anunciada por la FDA representa un giro hacia un modelo más exigente de control científico. El memo aún no fue publicado en ninguna revista médica revisada por pares y sigue en análisis. La información será considerada en una reunión del comité asesor de vacunas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), prevista para la próxima semana.
Prasad, oncólogo y crítico de los mandatos sanitarios durante la pandemia, recuperó en septiembre su función como principal asesor científico de la FDA. Su rol implica orientar a los altos funcionarios del organismo en temas emergentes de salud pública y regulación científica.
Mientras la revisión continúa, la postura oficial del Gobierno se orienta a reforzar la vigilancia, actualizar los estándares y asegurar que futuras recomendaciones sanitarias cuenten con la base de datos más sólida y transparente posible.









