
Fuente: La Gaceta de la Iberosfera
La comisión de medio ambiente (ENVI) del Parlamento Europeo ha rechazado, por un estrechísimo margen, una propuesta impulsada por formaciones soberanistas que buscaba revisar el uso de fondos públicos otorgados a organizaciones ecologistas a través del programa LIFE de la Comisión Europea. La iniciativa fue tumbada con 41 votos en contra frente a 40 a favor y dos abstenciones, dejando en suspenso una revisión que pretendía poner coto al uso de recursos comunitarios para hacer activismo político en favor del Pacto Verde Europeo.
La proposición, presentada por los eurodiputados Sander Smit (del partido holandés BBB, perteneciente al PPE) y Pietro Fiocchi (de los Hermanos de Italia, del grupo ECR), pretendía frenar la entrega del próximo tramo de financiación correspondiente al período 2025-2027 hasta que se revisaran a fondo los contratos con ONG medioambientales. El objetivo: garantizar que el dinero del contribuyente no se utilice para influir políticamente en los legisladores ni en la opinión pública —subvencionando medios de comunicación—.
El debate ha puesto en el foco la creciente preocupación entre distintos sectores del Parlamento por el uso que algunas ONG hacen de los fondos europeos, supuestamente canalizados para iniciativas medioambientales, pero que, según los promotores de la moción, estarían siendo utilizados para hacer presión ideológica sobre políticas relacionadas con el cambio climático. Una práctica que, denuncian, desvirtúa el sentido original del programa LIFE.
El rechazo a la moción sorprendió a sus impulsores, ya que contaban con el respaldo de todo el grupo de Conservadores y Reformistas (ECR), los Patriotas, el grupo de derecha Identidad y Democracia (ID) y la mayoría del Partido Popular Europeo (PPE). Sin embargo, cinco eurodiputados del PPE rompieron la disciplina de voto: tres se alinearon con las formaciones de izquierda y dos decidieron abstenerse, provocando el fracaso inesperado de la votación.
Uno de esos votos discordantes vino del partido Cristiano Demócrata Neerlandés (CDA), lo que generó un profundo malestar dentro del PPE. Para los impulsores de la propuesta, la decisión fue especialmente dolorosa, ya que el escándalo del supuesto lobby verde está relacionado con el exvicepresidente de la Comisión Europea y responsable del Pacto Verde, Frans Timmermans, actualmente rival político directo del CDA como líder del nuevo bloque Verde Izquierda–Laborista de los Países Bajos.
Sander Smit expresó su indignación por la ruptura del compromiso alcanzado dentro de su grupo político. «Es decepcionante e incomprensible que compañeros que habían acordado exigir transparencia hayan dado marcha atrás», declaró. Pese a la derrota, el eurodiputado neerlandés advirtió que no piensa rendirse: «Esta votación no es el final, es el inicio de una batalla por la claridad en el uso de fondos europeos por parte de las ONGs».
El programa LIFE, instrumento financiero clave de la UE para apoyar proyectos ambientales y climáticos, ha destinado en los últimos años millones de euros a organizaciones que han usado parte de esos recursos para movilizar a la ciudadanía e influir en decisiones legislativas. Esta denuncia ha generado un debate en Bruselas sobre los límites del activismo subvencionado y sobre si debe permitirse que entidades financiadas por el Parlamento Europeo participen activamente en el diseño e impulso de políticas europeas.
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