Por Joana Campos Gateway Hispanic

Hoy, 2 de abril de 2025, se perfila como una fecha clave en la economía global. Donald Trump ha puesto sobre la mesa una política de aranceles “recíprocos” que promete revolucionar las reglas del comercio internacional.

Estos aranceles buscan igualar, dólar por dólar, las tarifas que otros países imponen a bienes estadounidenses. La medida, que podría o no aplicarse a sectores específicos, tiene en vilo a empresas e inversores.

La estrategia no es nueva en el repertorio de Trump. Durante su primer mandato, ya utilizó los aranceles como arma de negociación, especialmente contra China.

Hoy, con un enfoque renovado, apunta a Canadá, México y otros socios comerciales. En su visión, el 2 de abril es el “Día de la Liberación” para la economía estadounidense, liberándola de lo que él llama un sistema que “esquilma” a la nación.

Pero, ¿qué significa esto en la práctica? Los aranceles recíprocos implican un espejo: si Canadá grava un producto estadounidense en 25%, EE.UU. responderá con el mismo porcentaje.

México y Canadá, socios del T-MEC, están en el ojo del huracán. Trump ha acusado a ambos de no frenar el tráfico de fentanilo, un opioide que mata a miles en EE.UU. cada año.

En febrero, tras negociaciones con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, se logró una pausa de un mes en los aranceles del 25%, a cambio de desplegar 10,000 militares en la frontera. Sin embargo, la tregua expira pronto, y el futuro es incierto.

El sector automotriz respira aliviado, por ahora. General Motors, Stellantis y Ford negociaron directamente con Trump para evitar tarifas, aunque él exige que trasladen producción a EE.UU. Esto refleja el poder de los empresarios en estas negociaciones, un giro que fortalece la influencia del sector privado sobre la política pública.

En Canadá, el primer ministro Justin Trudeau calificó los aranceles de “injustificados”, pero suspendió represalias tras una exención temporal hasta abril.

Sin embargo, Trump elevó la apuesta el 12 de marzo, anunciando un arancel del 50% al acero y aluminio canadiense en respuesta a tarifas de Ontario sobre electricidad estadounidense. La tensión comercial está en su punto más alto.

China no se queda atrás. Trump planea subir los aranceles del 10% al 20% si no detiene el flujo de fentanilo.

Pekín, por su parte, advierte que responderá con fuerza, lo que podría escalar la guerra comercial.

La Unión Europea también está en la mira, con un déficit comercial que Trump considera intolerable.

Países como China se beneficiaron décadas de la generosidad estadounidense, mientras su régimen comunista crecía. Trump dice ¡basta!

Envía tu comentario

Subscribe
Notify of
guest
1 Comentario
Más antiguos
Recientes
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios

Últimas