Fuente: Vision Times en español

Un video reciente del presidente francés, Emmanuel Macron, se ha vuelto a viralizar en medio de los agitados días que vive el país debido a la aprobación de la reforma de pensiones. El presidente francés estaba en medio de una entrevista televisiva, discutiendo sobre la controvertida medida, cuando se dio cuenta de que su reloj podría estar causándole dificultades.

Para los amantes de los relojes, Macron llevaba un modelo BRV192 de Bell & Ross personalizado que tendría grabada la insignia de la presidencia de la República francesa. Fuentes cercanas a Macron aseguran que es un reloj que se vende comercialmente por unos 2.000 euros. «Lo lleva todos los días desde hace más de un año y medio», reconocen. En las redes sociales se llegó a decir que su reloj cuesta unos 80.000 euros.

¿Qué decidió hacer Macron? Durante la entrevista de media hora en horario de máxima audiencia, Macron intentó quitarse sutilmente su reloj justo en el momento en que hablaba sobre el salario mínimo. En ese momento, puso su brazo izquierdo debajo de la mesa mientras respondía casualmente a una pregunta, pero cuando volvió a levantarlo, el reloj no estaba a la vista.

Los asesores del Eliseo ahora se han visto obligados a sugerir que Macron lo había quitado porque estaba ‘tintineando sobre la mesa’, pero eso no evitó que el video recorriera las redes sociales, acusando al jefe de Estado de falta de contacto con la realidad.

Gobierno francés en el ‘ojo de la tormenta’

El gobierno francés generó polémica al obligar -a través de una controvertida medida- a elevar la edad de jubilación a 64 años sin votación utilizando el artículo 49:3, lo que provocó protestas de los partidos de oposición y de la ciudadanía en general. 

El jueves 16 de marzo, la Primera Ministra Elisabeth Borne anunció la medida excepcional de usar el procedimiento del llamado Artículo 49:3 de la constitución francesa para impulsar el proyecto de ley de pensiones a través de la Asamblea Nacional sin votación, citando razones demográficas y monetarias para usar el procedimiento.

«No podemos correr el riesgo de ver cómo se derrumban 175 horas de debate parlamentario. No podemos correr el riesgo de que el compromiso construido por las dos asambleas sea desestimado», dijo Borne a voz en grito, intentando dominar a la Assemblee, totalmente descontrolada, entre gritos de legisladores de izquierdas que cantaban la Marsellesa y blandían pancartas que decían «¡No, a 64 años!» y «Democracia» contra la reforma.

La medida para eludir la Cámara Baja rara vez se ha utilizado antes y nunca en temas tan delicados como la reforma de pensiones propuesta actualmente, elevando la edad de jubilación en dos años a 64.

Francia, como la mayoría de los países industrializados, sufre de bajas tasas de natalidad, lo que hace imposible mantener los pagos de pensiones actuales, ya que no hay suficientes trabajadores jóvenes para mantener a la creciente población de jubilados. 

Pero cualquier movimiento para disminuir los pagos de la seguridad social es inherentemente problemático, dado que la mayoría de los jubilados han pasado décadas pagando impuestos al sistema.

Protestas

Tras semanas de pacíficas y masivas manifestaciones convocadas por distintos sindicatos desde enero, las protestas se endurecieron el 16 de marzo, cuando el presidente anunció su decisión de adoptar por decreto su reforma, ante el temor de perder la votación en el Parlamento.

Desde entonces, cientos de personas, en su mayoría jóvenes, recorren por la noche las calles de París y otras ciudades quemando contenedores de basura y otros objetos que encuentran a su paso, chocando con la policía.

La entrevista de Macron del miércoles, en la que dijo «asumir» la «impopularidad» de su reforma y cargó contra la oposición, los sindicatos y los «sediciosos» manifestantes radicales, acabó de caldear los ánimos.

El ministro del Interior francés, Gérald Darmanin, informó que unos 140 incendios se registraron en París. Según sus palabras, 172 personas fueron detenidas este jueves y 149 uniformados resultaron heridos.

Darmanin denunció la «radicalización» de ciertos manifestantes y cargó contra la «extrema izquierda».

Para evitar un «drama» y salir de la crisis social, el líder de la CFDT -el principal sindicato-, Laurent Berger, propuso este viernes en la radio RTL a Macron «un tiempo de escucha, de diálogo y de poner en pausa la reforma de las pensiones».

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