Fuente: Hispanidad

En España, el Pleno del Congreso aprobó ayer miércoles, con el rechazo de VOX y la abstención del PP, una Proposición No de Ley (PNL) presentada por el grupo parlamentario socialista para instar al Gobierno a agilizar la tramitación del anteproyecto de ‘ley trans’.

En este contexto, la periodista Abigail Shrier publicó en 2020 en EEUU un libro titulado ‘Irreversible damage’ en el que advertía sobre los daños que puede ocasionar en los menores la ideología de género y en concreto, los postulados trans.

En España, esta obra salió a la venta ayer miércoles, bajo el título ‘Un daño irreversible’, publicado por la editorial Deusto.

La autora está formada en la Universidad de Oxford y es doctorada en Derecho en Yale. Pero todos estos títulos no le han evitado ser objeto de ataques furibundos por parte del lobby LGTBI, en EEUU y ahora en España.

Abigail Shrier ha avisado a los padres españoles del peligro de la ideología de género que quieren inculcar todos los políticos españoles en sus hijos, excepto VOX

Abigail Shrier ha avisado a los padres españoles del peligro de la ideología de género que encierra la ‘ley trans’ que tramita el Gobierno y que quieren inculcar todos los políticos españoles en sus hijos, excepto VOX. Lo hace en una entrevista en El Español.

Lo mejor es ir entresacando párrafos significativos de la entrevista en El Español que no tienen desperdicio.

-¿Cómo un colectivo tan minoritario y marginado históricamente ha reunido tanto poder e influencia?

Respuesta: “Yo creo que todos nos hacemos la misma pregunta. No tengo una buena respuesta para tu pregunta. Lo que sí puedo decir es que la ideología que lleva a cuestas es inflexible y rígida. Y siempre que hay una minoría inflexible y rígida frente a una mayoría flexible, la mayoría cede”.

“Lo hemos visto una y otra vez a lo largo de la historia, y lo vemos ahora. La mayoría sólo quiere seguir a sus cosas, que no se metan con ellos ni que digan que van contra el movimiento LGTBI, porque no es cierto. De modo que tenemos una mayoría que ha ido cediendo y cediendo, y una minoría de activistas que han conseguido que cedan”.

-¿Cuáles son los problemas de introducir la ideología de género en las escuelas?

Vemos efectos secundarios como profesores que no consideran necesario dar ciertas asignaturas, que cargan con un complejo de héroe y que se disponen a redimir a los niños. No sé ni por qué, ni si alguien les pidió que lo hicieran. Pero la verdad es que enseñan mucho menos y adoctrinan mucho más en ideologías extrañas. Vemos que están confundiendo a los niños. Tenemos críos de cinco años con melena que llegan a casa y dicen:

“Mira, ahora soy una niña. Es lo que he aprendido en clase”. ¿Por qué le hacen eso a niños de cinco años? Por supuesto, si un crío se siente incómodo con su cuerpo o su género, hay que ser considerado con él. Pero estamos hablando de un asunto distinto. Estamos hablando de una confusión deliberada y masiva que comienza cuando tienen cinco años y que continúa a base de insistencia a lo largo de los cursos”.

Estamos hablando de una confusión deliberada y masiva que comienza cuando tienen cinco años y que continúa a base de insistencia a lo largo de los cursos

-¿Por qué (su libro) enfurece tanto a los activistas?

Creo que, en el fondo, se debe a que saben que sus argumentos son más bien flojos. Que mi libro tiene la capacidad de convencer a mucha gente de que hay peligros reales y de que deberíamos ser más cautos cuando animamos a adolescentes a recorrer este camino. Lo que hacen es intolerable. Si la gente viera la facilidad con la que se inician tratamientos experimentales con los chicos, esto se acabaría. Tienen mucho que perder.

-¿Ha seguido recibiendo mensajes de jóvenes arrepentidos por el paso irreversible que dieron?

Todo el tiempo. Es abrumador. Y dedico mi tiempo a responder a padres que están desesperados, que no conocen a ningún terapeuta, ningún grupo de apoyo. Trato de responderlos a todos, pero me veo superada.

-¿No sería de ayuda que aquellas personas que hicieron el cambio por sufrir una verdadera e insoportable disforia levantaran la voz y dijeran algo al respecto?

Requiere mucho valor hacer eso. Tiene represalias. Los adultos trans que conozco se esfuerzan por seguir adelante con sus vidas. No quieren que todo el mundo los vea como personas trans. No van por ahí en plan: “Hola, me conocéis como Sally pero mi nombre antes era Bob y estoy en contra de todo esto”.

Lo que quieren, realmente, es que la gente los conozca como Sally. Lo entiendo y lo respeto. No es su trabajo controlar estos grupos radicales. Pero sí veo necesario que los médicos alerten sobre los riesgos de las medicaciones que suministran a los jóvenes. Es la obligación de la gente que suministra bloqueadores de la pubertad que sean honestas y asuman que no tenemos ni idea de los efectos a largo plazo de estos tratamientos.

Hay una larga lista de contraindicaciones que afectan a la densidad de los huesos, al cerebro, etcétera. Hay gente que se supone que debería cuidar de los jóvenes, pero no son los trans adultos.

La comunidad médica tendrá que rendir cuentas por lo que hizo

-Las secuelas que dejan estos tratamientos son devastadoras.

Son devastadoras y vamos conociendo más conforme pasa el tiempo. Toman testosterona. Casi con total seguridad, estos niños no podrán tener sus propios hijos. Lo hacen con niños pequeños. Estamos aprendiendo de las implicaciones de tomar bloqueadores de la pubertad. Y hay cirugías que salen terriblemente mal. Y hay niños que nunca tendrán un órgano sexual funcional por culpa de los bloqueadores. La comunidad médica tendrá que rendir cuentas por lo que hizo.

-En España está en trámite una ley que, en realidad, reúne gran parte de lo que comenta en su libro. Por ejemplo, una adolescente de 12 años podrá cambiar de nombre y un adolescente de 14 podrá ir al Registro y decir que se siente hombre, que eso bastará para que lo sea oficialmente.

Esto es extremadamente peligroso. Ocurre en muchos estados de Estados Unidos. ¿Cómo te lo digo? Estos niños sufren un daño terrible, a menudo se arrepienten y toman decisiones que tienen consecuencias sobre sus vidas que no se pueden tomar con 12 años. Sobre todo, las chicas que toman estas decisiones sufren trastornos de ansiedad y depresión, y no son capaces de pensar con claridad.

Tenemos que parar esto. Sé que da miedo levantarse, pero es lo que tenemos que hacer. La gente de bien tiene que decir basta. Son niños de 12 años. No puedes poner una decisión de este calado sobre los hombros de un adolescente con problemas.

La gente de bien tiene que decir basta. Son niños de 12 años. No puedes poner una decisión de este calado sobre los hombros de un adolescente con problemas

-Una adolescente de 16 años podrá iniciar un proceso de hormonación, si la legislación de cada región lo permite.

Están poniendo demasiada responsabilidad sobre una adolescente que está preocupada por demasiadas cosas. Una, cabrear lo máximo posible a su madre. Dos, tratar de complacer a sus amigos. Tres, probablemente odiar su cuerpo. Se supone que la sociedad debe proteger a los adolescentes, no ponerles una pistola en la cabeza.

-Las escuelas (en España) incluirán formaciones sexual-afectivas LGTBI y se fomentará que se enseñen referentes LTGBI positivos.

¿Sabes qué sucederá en España, entonces? Que habrá cada vez más jóvenes identificados con las siglas. Eso es lo que viene a continuación. Es puro product placement. Como en la televisión cuando anuncian Oreo con buen rollo. ¿Te gustan las Oreo? ¡A mí me encantan! Eso acaba, claro, con más consumidores comprando Oreo. Están haciendo lo mismo en las escuelas.

-¿Qué recomendaría que hicieran los padres españoles si España siguiera la estela de Estados Unidos?

Padres de España, alejad de esto a vuestros hijos. ¿Habéis visto lo que ha ocurrido en Estados Unidos? Alejadlos del adoctrinamiento en las escuelas. No lo permitáis. No traguéis con esto. Tenéis la suerte de contar con este precedente. Y no olvidéis que vosotros sois los padres.

Los padres americanos han perdido el norte. Han perdido la autoridad sobre sus propios hijos. Pero los padres españoles no. Tenéis que plantaros. Sois sus padres. Y los padres son los únicos que se preocupan de verdad por sus hijos. Punto. Y lo único que tienen estos niños para evitar un daño terrible.

Hay una parte de la comunidad transgénero que es extremadamente radical, que no respeta en absoluto la libertad de expresión
-Y después de haber hablado de todo esto, ¿a qué cree que vino tanta polémica? ¿Por qué le llegaron a etiquetar como tránsfoba y por qué trataron de evitar que su libro llegara a las librerías?

Hay una parte de la comunidad transgénero que es extremadamente radical, que no respeta en absoluto la libertad de expresión, que sólo está preocupada por controlar el pensamiento de otras personas y que está dispuesta a gritar mucho hasta conseguir su propósito. Por desgracia, hay demasiadas instituciones en Estados Unidos delegando sus decisiones en esta banda de niños gritones.

-¿Por qué en sociedades abiertas y supuestamente avanzadas no podemos hablar de cualquier cosa sin que se arme el escándalo?

Porque ya no son tan abiertas. Y la razón la puedes encontrar en las redes sociales. Si dices algo incorrecto, corres el riesgo de que lo compartan y se haga viral y te cueste el trabajo, la reputación y las amistades. No somos conscientes, pero todos somos susceptibles de ser monitorizados.

De modo que eso nos coloca en una posición aterradora, incluso cuando de lo que se trata es de decir la verdad, que es lo que más cabrea a estos jóvenes radicales. Es un problema que se podría resolver con facilidad, pero implica mucho valor y hay mucha gente que prefiere estar callada.

-Las personas trans competirán en los deportes dentro del sexo que conste en el registro.

Hemos visto en la Costa Oeste que la sociedad está saltándose a la torera los derechos de las mujeres por el simple hecho de que un grupo los reclamó. Es una traición monstruosa hacia las mujeres. Es como si les dijeran:

“¿Quieres hacerte con las becas universitarias para mujeres? Adelante”. Porque todo hombre que lo reclame puede tenerlo. Hay cientos de chicos en las universidades capaces de superar los tiempos de las atletas olímpicas más rápidas. De modo que lo que están haciendo, básicamente, es ponérselo imposible a las chicas para competir o triunfar. Me parece excesivo que la sociedad dé la espalda a esto.

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