El demócrata Joe Biden asumió este miércoles la presidencia de Estados Unidos con una lista de nominados para conformar el gabinete más diverso de la historia y el primero con paridad de género. Esta clasificación por género, raza, origen o preferencia sexual parece haber predominado sobre los méritos a la hora de escoger a los funcionarios de la nueva administración. Previo al anuncio de su fórmula para la Vicepresidencia, Biden había adelantado que el segundo a bordo en la Casa Blanca debía cumplir con dos requisitos muy particulares: ser mujer, preferiblemente de raza negra.

Fue así como Joe Biden escogió a Kamala Harris, una de las congresistas del Partido Demócrata con mayor inclinación a la izquierda. De hecho, un día antes de la elección, Harris publicó un video en su cuenta de Twitter en el que dejaba en evidencia su carácter socialista. “La igualdad sugiere que todos deberían recibir la misma cantidad”, es la frase inicial que se extrae del audiovisual.

La prensa y las etiquetas

Después de la divulgación de los resultados electorales, Joe Biden comenzó a anunciar a sus postulados para conformar la nueva administración. Sin desmeritar la experiencia de muchos, parecía que tanto al presidente electo como a los grandes medios que apoyaron a Biden les interesaba más destacar las etiquetas de carácter personal de los elegidos.

Así comenzaron los titulares: “Biden nomina a general negro para dirigir el Pentágono”. De esta manera la agencia alemana DW reseñaba la elección de Lloyd Austin como secretario de Defensa. También se podía leer en la agencia EFE: “Biden, orgulloso del primer latino al frente del Departamento de Seguridad Nacional”, refiriéndose a la nominación del cubano-estadounidense Alejandro Mayorkas. El Mundo titulaba posteriormente: “Joe Biden designa a la primera mujer indígena en dirigir la secretaría de Interior”, cuyo nombre es Debra Haaland.

La lista continúa. La agencia EFE tituló: “Buttigieg reivindica su homosexualidad al ser nominado para el Gabinete de Biden”, al informar sobre el nombramiento de Pete Buttigieg como secretario de Transporte, quien compitió en las primarias por la nominación demócrata. Y pocas horas antes de la inauguración circulaba la noticia sobre otro nombramiento: “Joe Biden nominó a Rachel Levine, una mujer transgénero, para que sea su subsecretaria de Salud”, según reseña de Infobae.

Diversidad no garantiza eficiencia

No se trata de desconocer la experiencia o mérito que sin duda pueden tener estas personas para ocupar estos cargos pero ante la insistencia por destacar las etiquetas salta una duda razonable: ¿Fueron escogidas realmente por su trayectoria y capacidad para desempeñar sus funciones o por cumplir con unas cuotas que permitan mostrar un Gabinete diverso?

En todo caso, la selección representativa para satisfacer al público que busca identificarse con los funcionarios por su color de piel, género, origen o preferencia sexual se cumplió. Doce de los 24 nominados por Biden para ocupar los principales puestos en el gobierno son mujeres. Menos de la mitad de todos los postulados son de raza blanca, cuatro de los cuales son latinos. Y al menos dos forman parte de la comunidad afrodescendiente. Este balance se extrae de una reseña del portal 20 minutos, el cual destaca que se trata de “algo sin precedentes”.

Pero no son estos factores los que garantizan que una administración sea honesta y eficiente. Por ejemplo, en Sudamérica destacan dos mujeres que llegaron al poder y su género no fue garantía de transparencia. La justicia argentina ha llevado un largo proceso contra la expresidente y actual vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner por presunta corrupción. En Brasil, Dilma Rousseff fue destituida de la Presidencia por “maquillar cuentas públicas”, lo cual constituye una grave irregularidad administrativa. Y en Estados Unidos, la diplomacia de Barack Obama –el primer presidente negro– fue complaciente con un enemigo como el régimen cubano mientras que con un aliado clave como Israel llegó a ser considerado como “una traición”, según afirmó el New York Post.

Los nominados

Este criterio de selección para cubrir cuotas sociales por etiquetas podría ser comparable a darle mayor relevancia a la foto en el currículo que al background profesional. Sin embargo, para evitar juicios a priori, conviene revisar el perfil de cada uno de los nominados por Joe Biden, a los que –sin mayores obstáculos– el Senado estaría ratificando con la ajustada mayoría demócrata que depende del voto de la vicepresidente Kamala Harris para el desempate.

  • Antony Blinken (secretario de Estado): consejero político y abogado. Fue vicesecretario de Estado durante los dos últimos años de la administración de Barack Obama. Es un defensor del multilateralismo.
  • Janet Yellen (secretaria del Tesoro): es economista. Fue presidente de la Reserva Federal durante el Gobierno de Barack Obama. Se caracteriza por adoptar políticas “blandas”.
  • Neera Taden (directora de la Oficina de Administración y Presupuesto): graduada de la Escuela de Leyes de Yale. Trabajó con Obama en la reforma sanitaria. Fue asesora de campaña de Hillary Clinton.
  • Lloyd Austin (secretario de Defensa): general retirado desde hace cuatro años cuando la ley exige siete para ocupar este cargo. Biden pedirá una excepción al Congreso. Fue subjefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. Estuvo como comandante en jefe en la guerra en Irak.
  • Alejandro Mayorkas (secretario de Seguridad Nacional): abogado y exfiscal de ciudadanía cubano-americana. Fue vicesecretario de Seguridad Nacional durante la presidencia de Obama. Según The Washington Post “siente una profunda simpatía por los inmigrantes”.
  • Debra Anne Haaland (secretaria del Interior): fue elegida en 2018 como representante por Nuevo México al Congreso. Proviene de la tribu Laguna Pueblo. Tiene un doctorado en Derecho Indio. Fue directora de votación para los nativos americanos en la campaña para la reelección de Obama. Su prioridad es hacer frente a la “amenaza existencial” del cambio climático.
  • Rachel Levine (secretaria adjunta de Salud): pediatra y profesora de pediatría y psiquiatría. Fue secretaria de Salud de Pensilvania. Ha sido miembro de la junta directiva de la ONG Equality Pennsylvania, una organización defensora de los derechos LGTBI.
  • Avril Haines (directora de Inteligencia Nacional): es abogada. Estudió yudo en Japón. Fue vicedirectora de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y viceconsejera de Seguridad Nacional durante la administración Barack Obama.
  • Gina Raimondo (secretaria de Comercio): empresaria y política. Fue gobernadora de Rhode Island. También estuvo al frente de la Tesorería General de su estado. Se considera una figura que representa al sector moderado del Partido Demócrata.
  • Pete Buttigieg (secretario de Transportes): político y militar retirado. Ejerció como alcalde de la ciudad de South Bend (Indiana). Compitió contra Joe Biden por la nominación demócrata para las elecciones de 2020 pero no logró mayor aceptación por su falta de experiencia en la política.
  • Susan Rice (directora del Consejo de Política Interior): graduada en Filosofía con doctorado en Relaciones Internacionales. Se desempeñó como embajadora de EE. UU. ante la ONU y como consejera de Seguridad Nacional durante el gobierno de Obama.
  • Xabier Becerra (secretario de Salud): abogado y economista. Fue representante a la Cámara por el Partido Demócrata en representación del distrito 31 de California durante 24 años. También ejerció como fiscal de California.
  • Merrick Garland (fiscal general): magistrado considerado de ideología moderada. En 2016, Obama lo nominó para la Corte Suprema de Justicia de EE. UU. pero no fue confirmado en el Congreso por objeciones de la mayoría republicana.
  • Jen Psaki (vocera de la Casa Blanca): ciudadana grecoamericana que se desempeñó como subsecretaria de prensa de la campaña presidencial de John Kerry. Posteriormente fue subsecretaria de prensa de la Casa Blanca y subdirectora de Comunicaciones bajo la administración Obama.
  • Ron Klain (jefe de gabinete): abogado y asesor político. Trabajó para las administraciones de Bill Clinton y Barack Obama como jefe de Gabinete de los vicepresidentes Al Gore y Joe Biden.
  • Linda Thomas-Greeinfield (embajadora ante la ONU): diplomática de carrera. Fue embajadora de EE. UU. en Nigeria y directora general del servicio diplomático estadounidense durante el Gobierno de Barack Obama.

Fuente: panampost.com

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